Esta mañana, a eso de las 7 am, llegué estacionamiento donde tienen guardado el carro que compraré mañana viernes. Fui para ver al “oficial” de la DISIP que haría una “experticia” al auto para comprobar su autenticidad y todo aquello; que no fuera robado, o me estuvieran tracaleando.
Como yo pensaba llegar puntual, y me había parado “tarde”, salí de mi casa sin desayunar. Cuando llegué a Los Cortijos, donde está el carro guardado, me atacó el hambre y me lancé sobre el primer lugarcito de comida que conseguí al otro lado de la calle, frente al estacionamiento donde está el carrito: era una especie de self service mezclado con panadería sin mostradores que se llama “Pico Pico”. Me acerqué a un señor de bigotes que estaba detrás de la caja registradora.
Yo: ¿Tiene desayuno criollo? (no saludo en la mañana)
Señor de bigotes detrás de la caja registradora: Ahí en la paré está el menú, joven.
Yo: Me da un “pico 3″(carne mechada, caraotas, 2 huevos fritos y arepitas) con jugo de… ¿tiene batido de piña?
Señor (…): Sí, son 12.000 Bs.
Me fuí con mi bandejita de comedor a un silla cerca de la ventana. La carne estaba color amarillo oscuro. Los huevos pasaditos en arrechera, tenían pinta de que los lanzaron al sarten desde el otro lado de la calle. Las arepitas estaban decentes, nada especial. Las caraotas no estaban tan mal a la vista, tenían quesito blanco, se veían bien. Pero todo sabía a mierda. Sentías algo ácido en la carne, las caraotas estaban viejas y secas, los huevos no tenían nada de sal y las arepas estaban húmedas. “Qué asco esta cagada” me dije.
A mitad de plato dejé de fingir que estaba comiendo, me paré sin terminarme la cagada de desayuno y salí con mi juguito pa’la calle. “Siete y media, vamos a ver si llegó el tipo de la DISIP”.
Yo: Epa, Bastidas (el cuidador del carro). ¿Qué pasó con el pana este?
Bastidas: Lo acabo de llamar, que llega más o menos a las 9.
Yo: …
Bastidas: Acuestate en tu nuevo carro a esperar, si quieres, (me pasó las llaves). Yo te aviso cuando llegue el tipo.
Yo: …
“Esto se fue a la mierda, son las siete y cuarenta, qué ladilla”. Puse la radio, prendí el aire, recliné la silla y adiós….
einta dos punto nueve……….. er bola jala…………………….. qphj2npdjoqhj0dklandfijn90wh9dhw1′cdijn
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TOC TOC TOC……….. TOC TOC TOC
Con los ojos entreabiertos, miré hacia la ventana y vi un gordito de bigotes que se reía: “Bastidas… (el reloj marcaba las 10:04) Qué bolas, por fin”.
Ya había llegado el “oficial”. Un chamo de unos 25 años, flaco, moreno, con un casco de moto estilo Nazi, que llegó en una moto New Jaguar roja, al estilo mensajero. Sacó una carpeta, pidió los papeles del carro y me pidió que abriera el capot. Se asomó adentro, leyó una plaquita pegada al chasis del carro y anotó unos seriales. Cerró el capot. Escribió unas cosas más, selló los papeles, metió todo en una carpeta y me la dió.
Bicho raro de la DISIP: Son trecientos mil bolos.
Yo: … (le paso 6 billetes de 50.000) Gracias, pana. ¿Qué hora es, Bastidas?
Bastidas: Diez y veinte.
Yo (para mis adentros): Este carajo cobra 20mil bolos el minuto………………..
Metro, calles, casa, computador, wordpress, write, write, publish. Chao.





Capaz las arepas te pusieron sensible el meca calculador de bolos por minuto X)
hahahaaha, ni un neurocirujano